Los Secretos Mejor Guardados Sobre Cómo Criar Caracoles

Aquí te enseñamos las mejores maneras sobre cómo criar caracoles, lo que debes mirar durante el proceso y cuándo realizar cosechas.

Si te estás planteando iniciar la práctica de la helicicultura, entonces quizás te estés preguntando cómo criar caracoles. Para alivio de todos, la cría de estos animales es mucho más fácil que la de otros de mayor tamaño (como las vacas o los pollos). Sin embargo, hay ciertos trucos que deberías conocer.

Existen cientos de consejos claves sobre cómo criar caracoles, la alimentación que deben seguir, las condiciones que deben tener los criaderos para que la producción sea más eficiente, entre otros.

A pesar de que los caracoles son animales dóciles que no requieren de muchos cuidados, es bueno que sepas algunos de los secretos de estos animales para que tu granja de caracoles sea mucho más productiva.

Por ejemplo, debes saber que casi cualquier otro animal puede representar una amenaza o una molestia para nuestros caracoles, desde pequeños insectos como las hormigas y las luciérnagas, hasta grandes depredadores como las serpientes y las salamandras.

Por otra parte, te alegrará saber que los caracoles no requieren grandes atenciones en cuanto a su alimentación se refiere. Básicamente, pueden ingerir cualquier vegetal, aunque sus favoritos son los crucíferos, como las coles, el repollo y el brócoli. Sigue leyendo para que te enteres de otros secretos sobre cómo criar caracoles.

Condiciones en los Criaderos

Para que tus caracoles estén sanos, tus criaderos deben cumplir con ciertas condiciones. En primer lugar, debes mantener la granja bien humectada. El nivel de humedad ideal para el desarrollo de los caracoles es un 80%.

Recuerda que gran parte del cuerpo de estos animales no es más que agua y, por lo tanto, necesitan mucha de esta. En cuanto a la temperatura, esta debe rondar entre los 15 °C y los 25 °C, que es la media en la que los caracoles alcanzan su mayor productividad.

Depredadores de los Caracoles y Otras Amenazas

Si tienes un criadero extensivo o mixto, es decir, si tus caracoles están expuestos al espacio exterior, entonces debes tener cuidado de que no sean atacados por depredadores.

Al ser animales pequeños, los caracoles son propensos a morir en manos de muchos animales, entre los que destacan los mamíferos como los ratones, las musarañas, los topos, las ratas, los puercoespines, las liebres y los conejos, las comadrejas y los lirones.

Algunos reptiles también representan una amenaza para los caracoles, como es el caso de las serpientes, las lagartijas y las salamandras. Los anfibios de gran tamaño, como los sapos, también pueden comprometer la vida del caracol.

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Con respecto a las aves, la mayoría de estas pueden resultar dañinas para nuestra granja, por lo que es bueno mantener el recinto cerrado con mallas protectoras.

Algunos arácnidos son especies parásitas para los caracoles, se alimentan de las sustancias en las carnes de estos y les producen enfermedades como la anemia. De igual forma, las escolopendras, como los ciempiés, pueden ser venenosos.

Por último, muchos insectos pueden enfermar, generar molestias o causar la muerte a nuestros caracoles. Entre estos destacan los pulgones, las pulguillas y las luciérnagas. Además, las tijeretas, las hormigas y algunas moscas poseen enfermedades contagiosas que son mortales para los caracoles.

Alimentación del Caracol

En gran medida, la alimentación del caracol dependerá del sistema de cría que se esté utilizando. En la cría intensiva, que es la que se realiza en espacios cerrados, la alimentación se hace con piensos prefabricados. La mayoría de estos están compuestos por harinas enriquecidas (de trigo, de cebada, de avena, entre otros).

Por su parte, en la cría extensiva, la alimentación se hace a base de vegetales, aunque también se pueden incluir harinas si se considera necesario durante la fase de engorde de los caracoles.

Sin embargo, no mezcles los vegetales con las harinas, dales estos alimentos por separado.
Entre los vegetales que puedes incluir en la dieta de tus animales, destacan los siguientes: zanahorias, cardos tiernos, repollo, coles de Bruselas, brócolis, coliflores, hojas de alcachofa, acelga, rábanos, flores de girasol y plantas de hinojo.

Tips Adicionales Sobre la Alimentación

  1. Es necesario que sepas que, si planeas comercializar la carne y la baba de tus caracoles, debes reducir el consumo de harinas, ya que la sequedad de la misma absorbería gran parte del agua en los cuerpos de los animales.
  2. Nunca coloques el alimento directamente sobre el suelo del criadero ya que esto incrementa las posibilidades de que tus caracoles ingieran patógenos presentes en el sustrato. En su lugar, coloca los alimentos atados a un gancho y déjalos colgando al alcance de los animales.
  3. Los caracoles comerán cualquier cosa que les des. Sin embargo, es bueno que varíes su dieta para que la alimentación no se vuelva una rutina.

Señales a las que Prestar Atención

Hábitos nocturnos

Por naturaleza, los caracoles están activos durante la noche, mientras que se pasan la mayor parte del día dentro de sus caparazones. Esto se debe a que estos animales son altamente sensibles a la luz y prefieren moverse en ausencia de esta.

No obstante, si notas que no se mueven incluso durante la noche, entonces puede ser señal de que algo anda mal con tus caracoles. En este caso, comprueba el nivel de acidez y basicidad del sustrato, incrementa el nivel de humedad y la ingesta de agua y vegetales frescos.

Condición de la baba

Como habrás notado, cuando los caracoles se desplazan, segregan un moco. Este tiene como función evitar que el cuerpo del animal entre en contacto con el sustrato y así pueden evitar los patógenos presentes en este.

Si observas que la mucosidad está llena de burbujas, quiere decir que algo en el ambiente está afectando la salud de tus caracoles. Este comportamiento es un método de defensa que estos animales aplican cuando hay un agente nocivo en el ambiente. Verifica que no haya sales ni residuos de cobre en el ambiente, porque estos son mortales.

Condición del caparazón

Si tus caracoles presentan grietas o pérdida de color en sus caparazones, eso quiere decir que hay problemas con su alimentación. Cambia los alimentos que les estás dando y verifica el resto de las condiciones del criadero.

Cosecha de Caracoles

Recolecta de carne

Una pregunta frecuente es: ¿Cuándo están listos los caracoles para ser comercializados? La respuesta es, cuando hayan alcanzado los 10gr, ya que este es el peso estándar mínimo con el que se trabaja en los mercados. El peso máximo que pueden alcanzar esto animales es de unos 25gr, y estos son de gran interés en la gastronomía.

Por otra parte, la carne debe ser de un color claro, una tonalidad entre el gris y el verde. Cuando las carnes son más oscuras, existe mayor posibilidad de que tus caracoles sean rechazados en el mercado. En cualquier caso, puedes intentar aclarar el tono incrementando la hidratación de los animales.

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Recolecta de las babas

Para recolectar la baba de caracol, primero debes aislar algunos especímenes. Estos deben ser sometidos a un proceso de hidratación intensivo para que la producción de la baba sea más abundante.

Los caracoles aptos para la extracción de baba son aquellos que superen los ocho meses de edad y que tengan 8 o más gramos de peso. Las condiciones del caracol deben ser perfectas: sus conchas no deben presentar grietas, su baba debe ser de un color verdoso azulado transparente y no debe despedir malos olores.

Una semana antes de extraer la baba, se debe suspender la alimentación del caracol para que el sistema del animal se purifique.

Pasado este plazo, toma una paleta plástica o de madera e insértala por la abertura de la concha del caracol, con cuidado de no lastimar al animal. La baba comenzará a salir, por lo que debes tener un recipiente a la mano. Cuando hayas finalizado, rehidrata el caracol y aliméntalo muy bien.

Recolecta de los huevos

Entre los 12 y los 20 días posteriores a la cópula entre caracoles, se produce la postura de los huevos. Si planeas comercializar estos como caviar blanco, entonces debes monitorizar a los caracoles durante este período de tiempo.

Conclusión

En este artículo, te hemos presentado algunos secretos que resultan de utilidad para el público en general ya que se pueden aplicar en la mayoría de las granjas de caracoles.

Sin embargo, el mejor consejo que te podemos dar es que conozcas a tus caracoles, estudia su comportamiento, date cuenta de sus cambios y reacciones ante el ambiente en el que se encuentran, ve cómo es su relación con los demás caracoles del recinto.

Al estudiar con detenimiento tus caracoles, serás capaz de ver más rápido si algo va mal. Esto te ahorrará tiempo y podría disminuir tus pérdidas.

Escoge a los caracoles más grandes para la venta de las carnes y verifica que su carne sea clara. Si planeas comercializar las babas, selecciona a los caracoles con los caparazones más bonitos, porque la condición de las conchas nos da indicios del índice de salud del animal.

Cuando tus caracoles cumplan con los requisitos, puedes venderlos frescos, congelados, pre cocidos, envasados al vacío, en paté, o cualquier otra modalidad que sea de tu gusto. Así, tendrás diversos productos que ofrecer en el mercado y tus ingresos serán mayores.

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